El mes de julio es un momento perfecto para disfrutar de la playa en todas sus facetas. Al menos aquí en Holanda, claro, porque ya sé que en otros lugares están a más de 30 grados, con lo cual la meditación en la playa quizás no sea tan llevadera como yo la estoy pintando.

El caso es que en La Haya las temperaturas nunca suben tanto, pero aún así quizás este ejercicio sea más agradable realizarlo por la mañana temprano, o al caer la tarde, cuando la playa está más tranquila.

Hace unas semanas encontré de forma casual por la red unos ejercicios Mindfulness, es decir, de meditación en la playa (no tengo muy claro cuándo es Mindfulness y cuando es simplemente meditación en general). Primero fue un podcast en ivox, y pocos días después, un post de un blog de yoga. Los dos eran muy parecidos. En general, se trata de poner los cinco sentidos completamente al servicio de lo que estamos viviendo en este preciso momento: la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto. ¿Empezamos?

 

midnfulness_tocando la arena

1/ RELÁJATE: Siéntate en postura cómoda frente al mar. Puedes elegir una esterilla en lugar de una toalla para sentarte encima, pues así podrás sentarte en la arena húmeda, lo más cerca posible del mar, sin mojarte.

2/ LA VISTA: Observa el movimiento de las olas que vienen y van, la espuma que van dejando, los remolinos y las ondas que forman. No te concentres en nada más, solamente la visión de las olas del mar.

3/ EL OIDO: Escucha el sonido de las gaviotas, de las olas que rompen, de la gente que pasa, los niños que juegan… y en general cualquier sonido que te rodee.

4/ EL OLFATO: Concéntrate ahora en los olores que llegan hasta ti. Con un poco de suerte, será el olor al salitre del mar y al yodo, pero también puede ser que esté mezclado con el olor a lociones corporales y cremas para el sol. El sentido del olfato suele estar bastante atrofiado, así que es un buen ejercicio intentar distinguir qué hueles exactamente.

5/ EL TACTO: Toma en la mano un puñado de arena, frótala entre los dedos, déjala caer de tu puño. ¿Cómo se siente? ¿Está caliente o fría? ¿Es áspera o se trata de arena fina?

6/ EL GUSTO: Puedes probar un poco de agua del mar o de la arena que tenías en las manos, concentrándote en el sabor salado o el sabor de… lo que sea que sepa la arena. Pero para los menos aventureros, simplemente prueba a qué sabe tu mano después de haber estado en contacto con el mar, la arena, la loción para el sol… ¿distingues algún sabor en particular, o es simplemente desconocido?

Ahora, ponte de pie lentamente, acércate a la orilla, donde se retiran las olas, y escribe sobre la arena una palabra que simbolice algo de lo que te quieres liberar. ¿Qué es lo que más te preocupa en estos momentos? ¿Un jefe tóxico? ¿La dependencia emocional hacia tu amante? ¿Un recuerdo que te obsesiona? Todo vale.

Ten paciencia, y espera a que las olas arrastren consigo la palabra que has escrito. Observa cómo la palabra se borra, cómo se la lleva la resaca hacia el mar. Y yo no sé si esto que sigue será muy Mindfulness, pero incluso puedes grabar con tu móvil ese proceso de borrado de la palabra en la arena… o simplemente “grabarlo” en tu cabeza. Ahora, cada vez que el problema que te agobia vuelva a obsesionarte, visualiza cómo él agua de las olas lo borran y se lo llevan consigo mar adentro. ¡Así desaparecerá también tu problema!

 

meditacion_problemas

Pero en fin, ahora viene la segunda parte, por si alguien me pregunta si a mí me ha funcionado. Evidentemente, sería bastante iluso imaginarse que solo por hacer esto una vez te vas a dejar de obsesionar con tus malos rollos. No, evidentemente así no funcionan las cosas. Y además hay que tener en cuenta si has hecho bien el ejercicio o si te has distraído, cuántas veces lo repites y con qué frecuencia… en fin, muchas cosas. 

Yo la primera vez que me dije “De hoy no pasa lo de la meditación en la playa” me puse en serio, pero no era capaz de concentrarme solo en una cosa, y después estaba un tanto preocupada por la gente que pasaba caminando por la orilla y veía ahí a una “colgada” mirando cómo se borraban unas letras escritas en la arena. Pero tengo que decir que últimamente estoy más centrada y menos agobiada por mis obsesiones habituales. Quizás no sea solo por hacer este ejercicio, pero yo creo que en parte el Mindfulness, si lo haces bien y eres constante, puede ayudar bastante. 

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