Soy Lucia y este blog personal es un experimento, o más que eso un reto para comprobar si yo también puedo diseñar, publicar, escribir y editar un blog. Porque no es tan fácil como parece. Primero, te encuentras con la parte técnica: que si un dominio, que si un hosting, que si subir el WordPress (o similares) a tu servidor…

Luego llega el día en que sí, parece que por fin tienes un blog, pero está hecho un asco: hay que configurarlo, subirle una plantilla que te guste, colocarle las categorías, configurar el menú y luego… rellenarlo todo. Entonces es cuando descubres que no tienes logo, ni cabecero, ni fotos ni imágenes chulas para decorar. Madre mía, qué estrés. 

Pero por fin superas la segunda dura prueba que te lleva un paso más cerca de tu sueño romántico de tener tu propio blog. Y un buen día descubres que ya no hay nada que arreglar, ni que diseñar, ni que configurar. ¡Por fin tienes un blog, listo para publicar posts!

Y ahora es cuando llega la siguiente etapa de horror: porque publicar un post supone escribirlo, hacer fotos o crear imágenes, editarlo todo, subirlo al blog y publicarlo. Total, que para cuando por fin llegas controlarlo todo, es cuando empiezas a pensar… “Hmmm… ¿Y ahora yo qué escribo?” y te quedas paralizada mirando la pantalla, sin tener ni idea de cuáles eran todas aquellas ideas que tenías en la cabeza el día en que decidiste que ibas a intentar abrir tu propio blog.

Pues sí, esto de tener un blog es un largo proceso que yo casi diría que nunca acaba, porque siempre hay un plugin nuevo que quieres probar, un app de edición de fotos mejor que el que ya conocías, una nueva categoría en el menú sobre la que querrías escribir…

Hace como 6 o 7 años, cuando todo el mundo podía acceder a un blog a través de “blogspot”, mi marido (que ahora hace ya cacho que es mi ex, así que sin comentarios) me sugirió: ¿Por qué no abres un blog para escribir en internet todas las recetas que haces, en vez de andar perdiendo siempre los papelitos por ahí? Y así empezó todo. 

Primero iba escribiendo solo recetas, luego le fui añadiendo otras cosas. La verdad es que sigo escribiendo recetas en papelitos que se pierden por ahí, más que nada por la pereza de tener que subirlas al blog, hacer fotos que ilustren los resultados y editarlas, etc. Ahora también escribo sobre lecturas que me parecen interesantes, tanto de ficción como de no ficción; de cosmética y maquillaje, sobre todo de mis experimentos con productos varios; de aparatitos varios que me hacen la vida más fácil, por lo general pequeños electrodomésticos y dispositivos electrónicos; y también de vez en cuando sobre puntos de interés en Holanda, el país en que vivo, o “hotspots” como se dice hoy en día. La categoría que he añadido más recientemente es la de DIY o Manualidades, tipo “mundo craft”, aunque hay que reconocer que tengo dos manos izquierdas, lo cual tiene aun más mérito.

En general, mis ocupaciones más habituales son escribir, la fotografía, bailar bailes latinos (también voy a clases de flamenco, y es que cuando vives en el extranjero te haces mucho más “española” de lo que eras), leer aunque depende mucho de qué, y lo mismo digo con cocinar. Más que cocinar me gusta experimentar en la cocina, y eso solo de vez en cuando.

También me verás a menudo frecuentando el gimnasio. Además de los típicos ejercicios tipo cinta, elíptica y aparatos de musculación, voy a las clases de zumba, shib’m y body pump. No es que me apasione mucho el tema gimnasio, a decir verdad al principio no me gustaba nada. Pero poco a poco empecé a descubrir que no era solamente un método para mantener a raya los michelines (que por desgracia tampoco es así), puesto que me ayuda bastante a mantener a raya el caos mental. Increíble pero cierto, me hace sentirme mejor.